lunes, enero 17, 2011

Viktor Korchnoi participará este año en el Open de Donostia

Viktor Korchnoi, un luchador de 79 años


Parece haber encontrado la fuente de la eterna juventud. Su vitalidad le permite viajar por todo el mundo, haciendo lo que más le gusta, con unos resultados excelentes y aún le sobra tiempo para batallar contra una vaca en un anuncio para promocionar la leche, en Suiza, su país de residencia y al que defiende en las competiciones internacionales.


A Víktor "El Terrible” Korchnoi le aguarda en Suiza su fiel camarada Petra Leuweerik, con la que huyó de la antigua URSS hace tres décadas. Acaso se trate de un caso único en la historia del deporte. Víktor Korchnoi, una leyenda viva del ajedrez, el jugador más longevo en actividad en competiciones de alto nivel, cuenta desde marzo con 79 años. ¡Toda una hazaña!

Viktor Korchnoi nació el 23 de marzo de 1931 en Leningrado

Una historia de película


Pudo ser actor, músico o profesor, pero su odisea de vida lo sentó frente a un tablero; comenzó a estudiar ajedrez a los 14 años y hoy, su palmarés exhibe más de 4.000 partidas disputadas. Todavía disfruta de la práctica del ajedrez como un niño.


“Abandoné mis estudios de música antes de comenzarlos, no podía tomar clases porque en casa no teníamos un piano donde pudiera practicar. Quise ser actor pero mi mala pronunciación del idioma ruso me bajó del escenario. Pude ser también profesor, pero afortunadamente el ajedrez me salvó; hoy viviría en Siberia enseñando la historia de mi país. Creo que no me ha ido tan mal con el ajedrez”, nos señalaba Korchnoi.


¿De dónde saca tanta energía para mantenerse frente a rivales a los que hasta cuadriplica en edad? Nos preguntamos todos.


Lo primero e importante es saber que es necesario recargar la energía. Yo comencé con trabajos de gimnasia en 1971 en mis duelos con Géller (el gran maestro ruso) y creo que es muy importante el trabajo físico aunque mi esposa (por Petra) cree que también debo hacer dieta y de vez en cuando me fuerza a hacerla”. 

La dieta de Korchnoi además del caviar incluye vitaminas, gluten, ácidos y uvas. Gracias a un libro de psicología -“preferentemente me gustan los escritos en inglés”, nos aclara -, pudo dejar el cigarrillo hace ya casi diez años. 


Su infancia fue terrible. Cuando tenía 10 años, en 1941, soportó los horrores y espantos del sitio Nazi a su Leningrado natal; para subsistir llegó a robar las cartillas de racionamiento ocultas en la ropa de los cadáveres que yacían en las calles; derritió el hielo acumulado en las alcantarillas para no morir de sed. Sobrevivió convidando a la piedad. 


Vivió en la orfandad y aguantó el dolor; desertó del colegio y descubrió el ajedrez. El destino lo había marcado a fuego; se convirtió en un luchador sobre el tablero.


Nací en Leningrado y crecí con las tropas alemanas sitiando la ciudad, mis parientes murieron, muchos de ellos por causa del hambre, entonces uno se hace fuerte. Toda mi vida fue una lucha y un deber el superar las dificultades. Tal vez esa niñez tan dura me ayudó a superar el resto de las cosas que me pasaron en la vida”, nos dice el hombre que entre sus aforismos preferidos guarda “El ajedrez es mi vida”.


"Yo fui disidente del antiguo régimen para poder continuar mi carrera con el ajedrez; por eso el pueblo ruso siempre me guardó su afecto", cuenta Korchnoi. Y sigue: "Yo contribuí para que los cambios de la Perestroika llegaran a mi país. Hasta con Karpov hemos normalizado nuestra relación; yo lo perdoné porque tengo principios católicos y él no", nos cuenta con una sonrisa cómplice.


Ganó su primer certamen internacional en Bucarest hace más de cincuenta años, en 1954, obtuvo los campeonatos de la URSS (1960/1962/1964/1970), los subcampeonatos mundiales (1978 y 1981), el campeonato de Holanda (1977) y los Campeonatos de Suiza (1982/1984 y 1985), y es el que mayor número de participaciones acumula en olimpíadas de ajedrez.


Ningún gran maestro es normal; sólo se diferencian por la gravedad de su locura”.
Víktor Korchnoi, el ajedrecista cuyas peripecias fuera del tablero dieron origen al guión de la película "La diagonal del alfil” (Oscar para la mejor película extranjera en 1984) y a la ópera rock “Chess” de fuerte convocatoria en las carteleras de Londres y Nueva York.


Acaso, por todo ello Viktor Korchnoi atesore una vida de película.

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